Barón de Ley reabre su programa de enoturismo después de más de una década de cierre. La bodega riojana lo intentó entre 2008 y 2012, pero decidió pausarlo. Ahora, con un nuevo impulso desde la dirección y la creciente demanda de experiencias enoturísticas en la región, ha vuelto a lanzarlo con un enfoque diferente.
Para que funcionara, necesitaba algo básico: una forma clara de que los visitantes accedieran a visitas y catas sin complicaciones. JIG ha desarrollado una plataforma de reservas que centraliza la información, la disponibilidad y la compra en un único lugar.
Barón de Ley tiene razones de peso para abrir las puertas. Con 600 hectáreas de viñedo propio, las más extensas de la DOCa Rioja, y una historia que lo justifica, la bodega atesora en la Finca Imaz una experiencia única donde conviven la bodega contemporánea y un monasterio benedictino del siglo XIII, donde los monjes elaboraban el vino hace siglos. Sus instalaciones albergan 31.000 barricas, siete millones de botellas en crianza y 97 depósitos de acero inoxidable, conformando una propuesta de visita que recorre la bodega, el monasterio e incluye catas directas en los depósitos.
La plataforma de reservas que JIG ha desarrollado para Barón de Ley es el puente entre lo que la bodega ofrece y lo que el visitante necesita. Centraliza toda la experiencia en un solo lugar: información clara, disponibilidad actualizada y acceso directo.





